El embaulamiento de El Trébol, sin más daños.

El túnel construido en 1968  debajo del actual intercambiador de El Trébol no presenta daños adicionales al registrado  por el desbordamiento del río, el 31 de marzo.
Los técnicos de la Empresa Metropolitana de Alcantarillado y Agua Potable (Emaap) evaluaron las imágenes durante una semana y llegaron  a esa conclusión ayer. Se espera que hoy el alcalde Paco Moncayo reciba el informe.
Los análisis permitieron ratificar la propuesta de reparar el embaulamiento. Ayer se afinaban detalles sobre los plazos y costos que se requerirán para ello.
Antes del inicio de los trabajos, el Colegio de Ingenieros Civiles de Pichincha sugirió cubrir la tierra expuesta del cráter con plásticos. La medida se la aplicó desde el domingo para evitar derrumbes, pero el Municipio aplicará una medida definitiva.
Desde hoy se lanzarán chorros de hormigón en la pared sur del boquete, para recubrirla. Parte del proceso es la inyección del material por dentro de la tierra, a través de varillas. Según los técnicos en el costado norte del cráter no se requiere este proceso, puesto que allí se hizo una excavación tipo terrazas, y la tierra es segura.
Eduardo Gallegos, gerente de Ingeniería de la Emaap, aseguró que se repararán 18 metros del embaulamiento que están destrozados.
Cuatro operarios de la Emaap adecuaban el terreno para recubrirlo con hormigón. Lo hacían sujetos a cuerdas. Otros 36 trabajadores canalizaban el  agua lluvia sobre los taludes. A lo largo de  180 metros  del costado sur del boquete,  colocaron una  tubería para drenar el líquido hacia el río.
Al mismo tiempo, 10 hombres construían dos colectores de agua lluvia bajo la av. Velasco Ibarra, desde el extremo suroriental de El Trébol, hasta la salida norte del río Machángara. El objetivo es reducir la filtración de agua al cráter
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El Gobierno solo permitirá la circulación de taxis amarillos

La reapertura de las escuelas de capacitación de choferes, que fueron cerradas hace cinco años tras el escándalo de la venta de más de 60 mil certificados fraudulentos, fue el escenario para que transportistas y Gobierno alcanzaran acuerdos que, de momento, tranquilizan a la Federación de Taxistas del Ecuador (Fedetaxis), pero mantiene inquietos a los transportistas informales.
Según Jorge Calderón, máximo líder de Fedetaxis: “Las disposiciones del presidente Rafael Correa entorno al tema de la legalización de los taxis ejecutivos, amigos y tricimotos, fueron claras: se permitirá la operación de tricimotos en zonas donde no existan o accedan los taxistas agremiados; entre ellos, playas, barrios suburbanos, etc.
Según el acuerdo con Correa, solo se permitirá circular taxis amarillos de cooperativas inscritas en la “Súper” de Compañías que cumplan la ley, se revertirá al Estado las frecuencias de radio obtenidas por empresas clandestinas que compiten deslealmente con los taxistas formales; y a través de estudios técnicos de impacto, factibilidad y valoración, se permitirá el ingreso de nuevos taxis al cooperativismo”.
Leila Valdiviezo, subsecretaria de Transporte, confirmó que “este Gobierno apoyará lo legal”. Añadió que el acuerdo con los taxistas obedece a esa ideología, aunque descartó que el Gobierno haya cedido a la presión de 60 mil taxistas.
En tanto, Wladimir Jara, presidente de la Unión de Taxistas, se mostró cauto ante estas declaraciones, pues argumentó que nada está consolidado aún, pues falta el proceso de filtración que tiene que realizar la Asamblea Constituyente.
Sin embargo, quienes no están contentos con los acuerdos entre los taxistas legales y el Gobierno son los choferes informales, por ello, Gonzalo Rueda, vicepresidente de la Asociación de Empresas de Transporte Privado, confirmó que mañana realizarán una marcha al Palacio de Gobierno en Quito para exigir que se los legalice, como ya les ofreció Correa.